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A red house sits next to a lake surrounded by hills and cliffs

¿Qué es un nombre? Cuando viajar a Noruega en silla de ruedas no va como planeado

Chris Alp es parte de la comunidad WTW. Viajó con nosotros a Torres del Paine, ha participado en Wheel the World Talks y es un colaborador del blog. Aquí nos comparte una historia entretenida sobre un percance mientras viajando en silla de ruedas por Noruega.


¡Ups!

Tú conoces esa sensación… el darse cuenta que quizás arruinaste tus planes de viaje ¡Y vaya de qué manera!

Habíamos llegado a Oslo y estábamos disfrutando de una cerveza con nuestro compadre aussie (australiano) Billy y su hermosa esposa noruega Hanne. Hanne estaba hablándome sobre nuestra próxima aventura cruzando Fijordlands en auto. Yo le expliqué que terminaríamos en Kristiansand y volaríamos a Dinamarca desde ahí. 

Estábamos arrendando un auto y tenía los más confiables controles portátiles de mano en mi poder.

De manera bastante directa, Hanne dijo “Ah entonces te diriges al sur”. Siendo orgullosamente el experto en mapas, tuve que corregirla. No, Kristiansand está al noroeste.

“Ah, Chris, te refieres a Kristiansund”.

Me llegó de golpe. Podía haber otro lugar en Noruega con las mismas 12 letras pero solo con una diferente, ¿pero 1000 kilómetros (600 millas)de distancia?

Hurgueteé por los archivos de Dropbox de nuestro viaje. Como pensé, yo había buscado el nombre correcto por Trip Advisor. Sin embargo, Kristiansand (al norte), siendo una ciudad tan pequeña, Trip Advisor asumió que era Kristiansand (al sur). Había elegido la ciudad incorrecta para no solo el auto sino que además nuestro alojamiento e incluso nuestros vuelos de salida. Todo pre-pagado.

Había visto señales en su momento pero las ignoré, como ignorarías si vieras Rome en vez de Roma. Asumes que es lo mismo. Especialmente camufladas en caracteres escandinavos.

¿Qué hacer?

No hay ninguna sucursal de Europcar cerca de donde pensamos ir en Kristiansund (en el norte). De acuerdo a mi Sat Nav, Kristiansand (en el sur) estaría a 12 horas en auto de Kristiansund. Y para llegar allí, incluso tendríamos que volver a pasar por Oslo después de nuestros 3 días de viaje en auto. Y volar desde Kristiansund (en el norte) hasta Dinamarca es enredado y caro, incluso si pudiera dejar el auto en alguna parte.

Este era un dilema sin soluciones simples.

Entonces, yo y mi esposa discutimos el asunto después de cenar. Decidimos seguir con nuestro viaje tal y como estaba previsto hasta la increíble «Carretera del Atlántico». Entonces, el último día pasa de ser un agradable recorrido de 180 kms (110 millas) hasta Kristiansund (en el norte) a un deslumbrante recorrido de 887 kms (550 millas) hasta Kristiansand (en el sur).

Es como conducir todo el Big Sur… y volver, en un día. Caminos muy similares.

The curve of a bridge over the ocean on a foggy day
La espectacular Carretera Atlántica en un día de clima complicado… incluso se me olvidó cerrar la ventana
foto Aileen Alp©

¡Fácil!

Simplemente no puedo entender por qué el Sat Nav me dice que nos demoraríamos 12 horas. En otros lugares de Europa, esto me llevaría sólo 6 horas en las Autostradas

Entonces, decidimos ser conservadores y despertarnos temprano y estar en la carretera a las 7:30, a pesar de que mi esposa perdió (y encontró) nuestro disco duro portable. Tenemos un tanque lleno, medio paquete de papas fritas, está oscuro y estamos usando lentes (como en los Blues Brothers). El tiempo de llegada estimado es a las 19:30. No puede ser que nos vayamos a demorar 12 horas.

Creo que incluso en un híbrido, puedo recortar un montón de tiempo. Salimos llenos de energía.

Está lloviendo. Denuevo. Pero esta vez es lluvia pesada. Y está realmente oscuro. Tan pesada que es difícil ver las brillantes carreteras iluminadas pobremente.  Su sistema de advertencia de orientación se apaga por completo debido a la «mala visibilidad» y parpadea continuamente un símbolo ámbar ridículamente brillante en el centro del tablero para hacerme saber que ya no puede decirme si estoy cruzando las líneas blancas de la carretera. Tan brillante y molesto que ahora probablemente  me salga de la carretera por culpa de la estúpida luz de aviso. 

No podemos parar para arreglarlo, estamos demasiado lejos y no queremos llegar después de medianoche. Así que simplemente cubrimos el tablero con mi cinta negra. Funciona bien. Seguimos adelante.

Noruega es un país muy montañoso. La gente vive al límite (geográficamente hablando) y manejar hacia cualquier lugar implica cruzar carreteras serpenteantes, sinuosas y de carriles y líneas dobles la mayor parte del tiempo. Si te quedas atrás de un camión, un aprendiz, una furgoneta de reparto, un conductor local conservador o «Barry el Británico» en su autocaravana y te quedas atascado hasta una hora. Y hay mucho tráfico. 

Son un grupo respetuoso, y nadie nunca parece sobrepasar un auto lento. El límite de velocidad varía entre 50 y 80 kilómetros (es decir, de 35 a 50 mph) en el país entero. Estaba ‘algo’ por sobre el límite mucho del tiempo. Probablemente vi alrededor de 50 cámaras de control de velocidad. La mayoría eran detectadas por TomTom… pero definitivamente no todas. Si hubiera estado funcionando todas, habría recibido alguna correspondencia por parte de la policía vikinga unas semanas después.

Reflejando en la belleza de Noruega
foto Aileen Alp©

Noruega tiene túneles oscuros y pobremente iluminados en todas partes. Eso es porque son increíblemente largos. Durante nuestra visita, probablemente manejamos a lo largo de 40 de ellos, cada uno teniendo 5 o 6 kilómetros de extensión. Incluso hubo uno hacia Flam que se extendía por unos monumentales 25 kilómetros… era bastante claustrofóbico. Manejamos por ese dos veces.

Al menos no llovía en esos túneles.

Después de unas 5 horas, mordisqueando la comida chatarra que habíamos traído, finalmente nos detuvimos para hacer una parada y tomar un café. Paramos 10 minutos como máximo. De nuevo en la carretera y a 100 kms de Oslo, la carretera se convirtió finalmente en dos carriles por sentido, y luego… autopista. Y finalmente, 100 kph (60 mph).

Hasta que el tráfico se puso lento y se detuvo. Por completo. Nos tomó 1 hora en recorrer 10 kilómetros en una carretera en Oslo. ¡Y yo pensaba que la ciudad en donde vivo, Melbourne, tenía mal tráfico!

Llené el estanque después de 600 kilómetros (poca autonomía para un híbrido… conseguimos mejor economía con un Golf diesel en Irlanda). De nuevo en la carretera y me estoy cansando. Por mucho que lo intentemos, no podemos reducir el tiempo de llegada. Nos quedamos atrapados detrás de camiones, atascados en el tráfico o parados por obras. Este país nunca fue concebido para viajes largos como los que hacemos en Australia, Sudamérica y Estados Unidos.

Finalmente llegamos a nuestro hotel en la enorme, anodina y sustituta ciudad de destino de Kristiansand (en el sur). Sí, tardamos 12 horas en punto. Tiempo para una cena rápida y luego a la cama y un comienzo temprano para el aeropuerto.

¿La vuelta de tuercas?

Resulta que Europcar cerró su sucursal en Kristiansand (en el sur) después que originalmente reservamos el auto y no se molestaron en avisarnos. Podríamos haber devuelto el auto en Oslo, haber ahorrado la tarifa de ida, haberla invertido en un hotel y haber cambiado de vuelo. Todo ello sin ningún coste neto.

Pero hey, esto es viajar. ¡No puedes hacer un omelet sin quebrar los huevos!

Sin embargo, en Noruega, descubrimos unos extraordinarios cursos de agua en el interior de empinados valles montañosos con abedules que se tornan amarillos y rojos, crestas nevadas en los puntos elevados y cascadas espontáneas que caen por doquier gracias a las lluvias torrenciales. Un paraíso para los fotógrafos. A mi esposa le encantó. 

Quizás le habría gustado un poco más si hubiéramos podido conducir un poco más despacio ese último día. Sin embargo, nos detuvimos para tomar algunas fotos.

Colorful row houses on a canal on a cloudy day
Alesund, la noche antes de la corrida larga
foto Aileen Alp©

Hey, incluso pasamos por el salto de esquí olímpico gigante de Lillehammer. 

¡Qué aventura más inesperada!

Escrito por Chris Alp


Este artículo es parte de una serie de Historias de Viaje escritos por personas de la comunidad Wheel the World. Lee más historias, como la aventura de Geoff en el Gran Cañón aquí.

Wheel the World te ayudará a planificar tu próxima aventura accesible.  Revisa destinos en el norte de Europa, como Amsterdam aquí

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